BLOG DE LUIS ANGEL

"Ven aquí y haz detener tu nave, para que puedas oír nuestra voz"



sábado, 6 de abril de 2013

Y para compartir la apertura de este espacio, aquí les dejo un poema realizado por Mirna Ruelas. Lean, disfruten, comenten... Todos pueden colaborar. Mirna, he aquí tu debut como escritora; de aquí pa´l real.


He decidido escribirte, yo no soy buena, pero me has obligado.

Tal vez sólo tenga que decirte lo mucho que me has ayudado


y lo mucho que me has enseñado. Yo no sabía nada antes de ti, 


ahora creo que hasta puedo tocar el violín. 


Me has introducido a tu mundo raro, 


creo que debo estar agradecida por que me encanta lo estrafalario. 


Cuando mueras yo haré un circo donde haya mimos, violinistas, bailarines, actores, pintores 


y escritores. 


El fondo será negro y las sillas flotarán, 


porque debajo de ellas habrá un cementerio 


donde estén enterrados todos los recuerdos. 


Yo no quiero recordarte cuando te vayas de mí,


porque sé que en algún lugar estarás esperando por mi. 


Desde que nos conocimos hemos encajado, 


y aunque nos hemos separado, sé que siempre estarás a mi lado.


Yo me despido de ti, pidiendo que no me olvides, y recuerda que siempre estaré aquí.

Aquí dejo unas fotos de los Misioneros 2013 San Leonardo Ladrillero- JuF Bahía Kino. Todo salió muy bien y ahora esperamos el siguiente llamado.


 Están también las fotos con nuestros amigos Aarón, Jairo y David, a quienes conocimos en esa semana. Aarón, aquí están las imágenes, después subiré los videos para que te rías un buen rato. :D



 ¡Qué a gusto nos la pasamos!







Así somos, así vivimos...

viernes, 5 de abril de 2013

Redención adquirida

Aquí está uno de mis textos. Lo hice para una clase de Taller de Composición en la universidad. 

¡Ándale! Ya era hora. Te habías tardado mucho. Si para eso esperaste tanto tiempo... mira ahora, ya tienes lo que querías.
¡Ay, pero qué feos tienes los ojos! Así como que uno se te fue y con el otro no más está viendo el techo. Pero esto te pasa por mirar lo que no te importa. No creas que eras muy bueno con el disimulo cuando me veías las piernas y el trasero. Hacías que me ahogara de la vergüenza y el asco. Siempre me echaste miraditas acosadoras, viejo zángano. Para eso me tuviste como sirvienta, y como babosa, no más para darte vuelo con tus alucinaciones de rabo verde.
Y tus manos, esas las tienes todas torcidas. Lo bueno es que ni las sientes. ¡Cómo te reirías de ti si contemplaras tus grotescos dedos engarrotados! Yo creo que es el pago porque toqueteabas lo que no debías. ¿Qué ganabas con tocarme el pecho cada vez que te traía la comida? Nada, absolutamente nada. Pero bueno, favor con favor se paga.
Oye... oye... ¡Ah!... jajaja. No me oyes, nunca me oías. Y tampoco volverás a arrimar tus asquerosas orejas a mi pecho el pretexto estúpido que ponías de "necesito escuchar tu corazón". ¡Puerco! Nunca me viste llorando, ahora tampoco. No lloro por ti, lloro por tu culpa.
Y ahorita que estás así, parece que tu casa se ve bien con el color rojo. Sí, el de la sangre que te sale de la boca. ¡Ah, pues si no te das cuenta que te tumbaste unos dientes con el fregazo que te diste! Uno así te merecías por pasarte de majadero, porque las groserías que acostumbrabas decirme no eran para una mujer como yo. Ahora sí, calladito te ves... no, no te ves bonito, pero que te calles ya es algo.
Si pudieras moverte un poquito, si te quedaran unos segunditos de vida, recibirías unas patadas para que te pongas a limpiar este desastre que hiciste con tu caída. Así como a patadas me hiciste juntar tus desmadres por toda la casa. ¡Y pobre de mí si alegaba algo! porque sin quitarte las botas feas que usas me surtías a golpes.
Pobrecito, tan pendiente que estuviste para morirte en el sillón que preparaste y mira nada más dónde azotaste, enseguida de la estufa. Malamente no estaba prendida. Con mucha suerte, a  lo mejor caías con la jeta en los quemadores. Ibas a quedar como  yo. ¡Qué! ¿Ya se te olvidó el día que no te gustaron las tortillas? De las puras greñas me pusiste el cachete en el comal caliente. ¡Ah, pero me pediste perdón! así ya no cargaste con culpas.
Ahora recibe mis disculpas porque no pienso moverte de donde estás. Mejor no me disculpes y espérate a que lleguen las hormigas y los gusanos; créeme, son muy buenos para limpiar. Y tú, que ya eres un bulto inservible, vas a desaparecer en menos tiempo de lo que esperaste aquí, encerrado, a que te llegara la muerte.
¿Quieres un beso de despedida? Que conste que te lo doy porque tu cartera quedó tirada y con lo que traías te alcanzó para pagarme. 
¡Hasta crees! Que te besen las moscas.

jueves, 4 de abril de 2013

Recuperando nuevos espacios.

Después de mucho andar y poco escribir, regreso al blog. Las razones de mi regreso son variadas: tuve algunas experiencias al visitar algunos blogs, necesito deshacerme de la vasca verbal que tengo atrapada y recordé que es un gran espacio, muy especial, para la expresión (sin exponerme a eventos superfluos como me ocurre en Facebook).
En fin, siento que he llegado a mi nuevo hogar, siento una emoción porque a través de este medio podré expresar y compartir muchas ideas, opiniones, reflexiones y meditaciones. Deseo fervorosamente que este sea un espacio de "ekumenismo" en el que el arte, la cultura, la ciencia, la religión, etc. consigan un espacio armonioso de encuentro. Así pues, re-inicio la actividad de blog. Agradezco su visita y su opinión.

lunes, 19 de marzo de 2012

Segundos... instantes... dolor

Hoy me di cuenta de la importancia de un par de segundos. Sería un respiro, un abrazo, una sonrisa, una palabra.

Nada ha angustiado tanto mi corazón, mi alma, mi cuerpo… nada me ha angustiado tanto como ese par de segundos.

Algunos segundos en los que mi mirada captaría el momento preciso en el lugar preciso. Unos segundos que servirían para encontrar a la persona indicada. Segundos que se transforman en angustia perpetua. Después de esos segundos… nada. La nada absoluta que corrompe los párpados y las horas de sueño.

No pediría diez, no pediría cinco minutos; pediría el instante preciso, pediría el momento apto para poder hacer algo. No pediría nada más.

El camino era largo y los segundos no me importaban demasiado, el tiempo no era protagonista en el acto de los pensamientos de un domingo por la tarde. Mis pies seguían el camino de la inercia, trazado por la costumbre y lo cotidiano. En realidad lo cotidiano se rompe en un par de segundos.

El tiempo me llevaba hacia el lugar de mi tortura. El tiempo, cruel, me condujo y se aprovechó del infortunio para reírse en mi cara y escupirme. El tiempo me devoró.

Minutos antes, no se cuántos, salí de mi casa sin la mayor preocupación. Domingo por la tarde y crucé un bulevar, domingo por la tarde y pasé por enfrente de la iglesia. Domingo por la tarde y el parque ya tenía sobre él a un grupo de futbolistas. Domingo por la tarde y el camino me llevaba hacia un puente.

El domingo por la tarde se desvía, no perdí mi camino pero si perdí el alma en un grito. En unos segundos se escucha el grito de una madre, en unos segundos mis ojos ven un cuerpo en el suelo, en unos segundos mi cuerpo se paraliza y mi mente se va. En unos segundos ya hay mucha gente, todos lloran. En unos segundos ya no hay esperanza, el cuerpo no tiene vida… en unos segundos, todos pierden la vida.

Ahora no logro olvidar los segundos… después de salir de mi casa caminé, mis pies ya sabían a dónde iban y yo sólo les respondí. Escuche unos gritos, seguí caminando. Cinco pasos, no se cuántos segundos, bastaron para encontrar a una mujer hincada en el pavimento, ante sus ojos un cadáver, ante sus ojos… una hija.

Gritos y mas gritos, llanto, dolor, tristeza, desesperación, impotencia, sufrimiento, agonía, desesperanza, muerte, desmayo… en un grito resonaba el amor.

No se supo nada del carro que pasó por encima. Un montón de fierros, un monumento de metal con movimiento propio había arrollado al producto del amor. Una pesada máquina producto de la necesidad, de la ambición, de la inteligencia del hombre pasó sobre la vida de un ser auténticamente vivo, le quitó la vida y se fue.

La madre seguía llorando, junto a ella lloraban veinte, treinta o no se cuántas personas más. Todo el dolor reunido en torno al mismo cuerpo, en torno a la misma niña que ya no respiraba, ya no vivía.

Y la mente se asoció con el tiempo, y entre los dos me torturan… mi mente dice que unos segundos hubieran sido suficientes para ver a la niña y quitarla del camino que llevaba la máquina. La mente produce ideas y me dice que pude haber visto las placas, el color, la marca, algo del carro, algo que ayudara… pero no. La mente se burla de mí poniendo otros niños en el lugar de la niña muerta; mis sobrinos, los sobrinos de mis amigos… quien sea.

Y unos segundos bastaron para lastimarme. Unos segundos son suficientes en este momento para que la imagen se quede grabada en mi memoria y no me deje cerrar los ojos. Unos segundos… solo unos segundos… y el grito aparece otra vez en mi mente, y los llantos brotan de mi memoria y el cadáver se retrata en mis ojos y ahí se queda, perdura…

No se si se borrará, no se si habrá consuelo para alguien…

Ahora solo busco un momento… el momento necesario para que se borren esos segundos.

Y los segundos, uno, dos, tres, cuatro, cinco, diez, quince, los que sean, ya no son suficientes.

lunes, 15 de marzo de 2010

PARA UN VIOLÍN DESAFINADO


Ahi estas de nuevo
llorando cual bebé
¡ese llanto que molesta!
¿me estás condenando?
o simplemente es algo que gané...


Y con esa imagen me ganas
dentro de tu sarcófago de madera
cubierto con papel de no se qué,
tu mirada que no expresa nada
y así te tomé...


Trozo de madera con figura seductora,
tus cuerdas cual cabello de sirena,
pero como el mítico ser al que asemejas,
tu canto hoy me tritura...¡deja de sonar macabra criatura!...


Pero tu semblante de tristeza
me ha llamado a levantarte,
a revivir tu lúgubre sonido...
me incita a afinarte.

Poco a poco te liberas de tu dolor
y sacias tu hambre de tablaturas,

Cual bebe que tiene lo que anhela...
tu sonido ya tiene una gran color,
y el melancólico sonido de un arco provocando a tus cuerdas
vibraciones por tu cuerpo de madera
orgasmos de notas musicales,
hadas cantando en primavera...


...Este es el primer poema que escribí... DISFRÚTENLO